UN ENIGMA:
METÁFORA Y
COMPARACIÓN (EIKÓN)
El rasgo esencial de la comparación es, en
efecto, su carácter discursivo. Los modernos dirán que hacer una metáfora es
ver dos cosas en una sola; con ello permanecen fieles a este rasgo que la
comparación pone de manifiesto y que la definición de la metáfora como epífora
del nombre podría ocultar; si, formalmente, la metáfora es una desviación con
respecto al uso corriente de las palabras, desde el punto de vista dinámico,
procede de una relación entre la cosa que se quiere nombrar y la cosa extraña cuyo
nombre se toma para aplicarlo a la primera. La comparación explicita esta
relación subyacente.
Claramente se puede observar que no es intención
expresa de Aristóteles explicar aquí la metáfora por la comparación, sino la
comparación por la metáfora.
En primer lugar, se desmembra todo el ámbito
de la comparación: una parte, con el nombre de «parabolé», se une a la teoría de
la «prueba», que ocupa el Libro 1 de la Retórica; la segunda parte, con el nombre de eikón, se
relaciona con la teoría de la lexis y se sitúa en la perspectiva de la
metáfora.
En segundo lugar, la singular afinidad entre
comparación y metáfora proporcional asegura la inserción de la comparación en el
campo de la metáfora. Por tanto, la simplicidad de la comparación, en contraste
con la complejidad de la proporción a cuatro términos, no consiste en la simplicidad
de una sola palabra, sino en la simple relación de dos términos, que es la
relación en la que desemboca la metáfora proporcional.
Por último, el análisis gramatical de la
comparación confirma su dependencia con respecto a la metáfora en general; la
única diferencia entre una y otra reside en la presencia o ausencia de un
término de comparación.
¿Qué es la Pedagogía? Una reflexión necesaria
La Educación Integral
La educación integral, desde los griegos,
supone cultivar la unidad de cuerpo y mente; conocida es la máxima:
"cuerpo sano, mente sana".
La formación integral tiene como base y fundamento la unidad activa cuerpo-mente.
La formación integral se dirige a desarrollar las capacidades sensorio-motoras
y volitivas, intelectuales cognitivas, ideológico-valorativas y productivas
transformadoras; todas ellas suponen desempeños y acciones específicas de la persona,
en lo posible, interactuando armónicamente, a pesar de su diversidad y
diferencia, en un todo estructural y vital.
En conclusión, la educación integral es
sentir y vivir con plenitud y autenticidad cada acto que realicemos, no para
ganar o tener más, sino para ser más.
Según decía el cubano Martí educar: “Es depositar en cada hombre toda la
obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente,
hasta el día en que vive; es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre
él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es
preparar al hombre para la vida.”
Por lo tanto educar, es realizar la formación
misma del hombre, sus conocimientos, sus valores, las convicciones, el
desarrollo de la personalidad humana para hacerlos seres vitales de su época.
En tal sentido, el proceso educativo-formativo trasciende el quehacer del
maestro, en tanto que este proceso histórico complejo se realiza en las
distintas instituciones sociales, las cuales producen y reproducen un saber y
una práctica social, como reflexión institucional.
Entonces el trabajo pedagógico supone llevar
al estudiante al saber, como proceso de recreación y autoconocimiento, e
implica reconocer al sujeto humano como unidad autónoma de características biopsicosociales
complejas donde es ingenuo aplicar
"el método" o "la dialéctica" mágica para lograr la
apropiación del saber social.

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