domingo, 11 de octubre de 2015

METÁFORA Y COMPARACIÓN (EIKÓN)

UN ENIGMA:
METÁFORA Y COMPARACIÓN (EIKÓN)
El rasgo esencial de la comparación es, en efecto, su carácter discursivo. Los modernos dirán que hacer una metáfora es ver dos cosas en una sola; con ello permanecen fieles a este rasgo que la comparación pone de manifiesto y que la definición de la metáfora como epífora del nombre podría ocultar; si, formalmente, la metáfora es una desviación con respecto al uso corriente de las palabras, desde el punto de vista dinámico, procede de una relación entre la cosa que se quiere nombrar y la cosa extraña cuyo nombre se toma para aplicarlo a la primera. La comparación explicita esta relación subyacente.

Claramente se puede observar que no es intención expresa de Aristóteles explicar aquí la metáfora por la comparación, sino la comparación por la metáfora.
En primer lugar, se desmembra todo el ámbito de la comparación: una parte, con el nombre de «parabolé», se une a la teoría de la «prueba», que ocupa el Libro 1 de la Retórica;  la segunda parte, con el nombre de eikón, se relaciona con la teoría de la lexis y se sitúa en la perspectiva de la metáfora.
En segundo lugar, la singular afinidad entre comparación y metáfora proporcional asegura la inserción de la comparación en el campo de la metáfora. Por tanto, la simplicidad de la comparación, en contraste con la complejidad de la proporción a cuatro términos, no consiste en la simplicidad de una sola palabra, sino en la simple relación de dos términos, que es la relación en la que desemboca la metáfora proporcional.
Por último, el análisis gramatical de la comparación confirma su dependencia con respecto a la metáfora en general; la única diferencia entre una y otra reside en la presencia o ausencia de un término de comparación.
¿Qué es la Pedagogía? Una reflexión necesaria
La Educación Integral
La educación integral, desde los griegos, supone cultivar la unidad de cuerpo y mente; conocida es la máxima: "cuerpo sano, mente sana".
La formación integral tiene  como base y fundamento la unidad activa cuerpo-mente. La formación integral se dirige a desarrollar las capacidades sensorio-motoras y volitivas, intelectuales cognitivas, ideológico-valorativas y productivas transformadoras; todas ellas suponen desempeños y acciones específicas de la persona, en lo posible, interactuando armónicamente, a pesar de su diversidad y diferencia, en un todo estructural y vital.
En conclusión, la educación integral es sentir y vivir con plenitud y autenticidad cada acto que realicemos, no para ganar o tener más, sino para ser más.
Según decía el cubano Martí  educar: “Es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive; es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida.”
Por lo tanto educar, es realizar la formación misma del hombre, sus conocimientos, sus valores, las convicciones, el desarrollo de la personalidad humana para hacerlos seres vitales de su época. En tal sentido, el proceso educativo-formativo trasciende el quehacer del maestro, en tanto que este proceso histórico complejo se realiza en las distintas instituciones sociales, las cuales producen y reproducen un saber y una práctica social, como reflexión institucional.

Entonces el trabajo pedagógico supone llevar al estudiante al saber, como proceso de recreación y autoconocimiento, e implica reconocer al sujeto humano como unidad autónoma de características biopsicosociales complejas donde es  ingenuo aplicar "el método" o "la dialéctica" mágica para lograr la apropiación del saber social.

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