domingo, 22 de noviembre de 2015

PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO



PAULO FREIRE

(Recife, Brasil, 1921 - São Paulo, 1997)
Pedagogo brasileño. Estudió filosofía en la Universidad de Pernambuco e inició su labor como profesor en la Universidad de Recife, como profesor de historia y filosofía de la educación.
En 1947 inició sus esfuerzos para la alfabetización de adultos, que durante los años sesenta trataría de llevar a la práctica en el nordeste de Brasil, donde existía un elevado índice de analfabetismo. Con la ayuda del obispo Helder Cámara, promovió en 1961 el denominado «movimiento de educación de base», a la vez que desarrollaba su metodología educativa. Con la llegada al poder en 1964 del general Humberto Castelo Branco, fue detenido y hubo de abandonar el país. En el exilio ejerció como asesor educativo de diversas instituciones, entre ellas la UNESCO. Regresó a Brasil en 1980.
Desde unas creencias profundamente cristianas, Paulo Freire concibió su pensamiento pedagógico, que es a la vez un pensamiento político. Promovió una educación humanista, que buscase la integración del individuo en su realidad nacional. Fue la suya una pedagogía del oprimido, ligada a postulados de ruptura y de transformación total de la sociedad, que encontró la oposición de ciertos sectores sociales. Definió la educación como un proceso destinado no a la domesticación sino a la liberación del individuo, a través del desarrollo de su conciencia crítica.
Las ideas educativas de Paulo Freire quedaron recogidas en los diversos ensayos que publicó. Entre otros títulos, destacan:
  • La educación como práctica de la libertad(1967)
  • Pedagogía del oprimido (1969)
  • Educación y cambio (1976)

PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO


COMENTARIO

Paulo Freire, en el video observado acerca de la Pedagogía del Oprimido nos propone realizar como docentes dentro de las aulas la práctica d
e la libertad, ya que así se podrá obtener seres autónomos, que puedan responder a las necesidades de la sociedad, desterrando toda práctica tradicional. Sus expresiones destierran todo dogma que haya sido impartido en las aulas mecanizando a los alumnos, por lo que ellos solo eran recipientes vacíos, de los que habían que llenar conocimientos innecesarios.

Así, este autor nos invita a convertirnos en un hombre o mujer comprometido con la liberación de los demás. Capaz de centrarnos  en la realidad en que vivimos, a fin de conocerla mejor, y poder transformarla. Para ello, no debemos temer escuchar, descubrir el mundo ni dialogar con el pueblo. Tampoco nos debemos sentir dueños del tiempo, de los hombres, ni liberador de los oprimidos. En su lugar, nos comprometemos con ellos y luchamos juntos por la liberación de ambos.

  • Para lograr la liberación se requiere de un compromiso auténtico. Además, nos indica  que es necesario que creamos en los hombres oprimidos, que los veamos como hombres de pensar correctamente.
Por último debemos  reconocer que para que exista un desarrollo de la conciencia es necesario realizar acciones de búsqueda, de acción creadora, mismas que provengan de uno mismo , solo así se sabrá quién desea liberarse.



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